Subscribe News Feed Subscribe Comments

Me muero


Señoras y señores, me encuentro ahora mismo al borde de una crisis nerviosa. Podríamos jugar al veo-veo… empieza por la E y acaba en XAMENES. Esta época de excesivo ejercicio manual (y lo digo porque escribo demasiado en los exámenes, no porque haga llorar al niño Jesús, que ni siquiera para eso tengo tiempo…) es horriblemente cruel con mi salud. Mis ojeras ahora mismo están por debajo de las vías del metro y por si fuera poco, tengo una contractura en la espalda que me hace ver las estrellas cuando me siento en esas incómodas sillas del aula en la que me examino tres veces al día.

Soy ahora mismo un auténtico zombi. ¿Y por qué doy constancia de ello a estas horas, cinco y media de la mañana? Llevo toda la noche sin dormir, queda media hora para que suene el despertador del móvil para supuestamente levantarme a repasar para el examen que tengo a las nueve. Mucha falta, por lo que veo, no me va a hacer.

No es que la filosofía de Kant tenga una complejidad infinita, que no. No es eso. Es que pienso en demasiadas cosas. Ahora mismo siento que mi cabeza es un pasillo, en cuyo centro me encuentro, todas las puertas están abiertas y en cada una de las habitaciones se encuentran diferentes temas que, nunca mejor dicho, me traen de cabeza.

Hay habitaciones de las que oigo más ruido. Hay otras que, aunque no quiera, las escucho. En algunas hay silencio. Esas son las peores.

Tendré que aceptarlo: estoy muerta de miedo. ¿Qué digo miedo? Pánico. ¡Que no cunda! Sí, ¡y una mierda! Estoy tan cansada y tan nerviosa que en ocasiones incluso pienso que estudio dormida. Creo que estoy desarrollando un trastorno obsesivo-compulsivo.

Me da miedo todo: marcharme a estudiar fuera, alejarme de todo lo que conozco, perder a personas que me importan (o quizás ya haberlo hecho), hacer ver a los demás que soy otra persona y luego quedarme con ese papel hasta que yo misma me lo crea… me da miedo no dar la talla, me da miedo no ser suficiente. Me da miedo ella.

Sí, ella. Pero también podría ser él. Me da igual, algún día tenía que llegar, en forma de hombre, de mujer, o de mantis religiosa. Algún día tenía que llegar a mi vida la persona que siento que roza la imperfección perfecta. Algún día tenía que llegar, y aunque lo hizo hace ya más de un año, no me di cuenta. Estuvo ahí. Gracias al infierno que lo sigue haciendo. El que no sepa ver lo especial que es, es que necesita una nueva graduación para sus gafas.

Pero el caso es que ha llegado, el momento culminante en el que me precipito sin pensar y me abalanzo a ese misterioso vacío llamado “incertidumbre”. Como siempre, me caigo. No es que sea torpe, es que podría representar a España en un campeonato de torpeza. El problema esta vez no es “ay, me gustas, pero no voy a decírtelo, ¡qué vergüenza!”. Qué va… ¡el problema es que se lo he dicho!

Hoy en días las declaraciones “de amor” están sobrevaloradas. Esos tonteos adolescentes de “me gustas/no me gustas” son tan tontos (pero eso sí, caemos todos, como las viejas que se pelean en los desfiles por los sugus que tiran al público)… Igualmente, yo he sido nuevamente una tonta adolescente con hormonas cual burbujas de Coca-Cola, he dado el paso y le dije “¡Eh, hola! ¡Me gustas!”.

En clase. Ahí en medio de todo el mundo. Muy poco romántico. Otra vez dándole menos de lo que se merece. ¡Joder!

No hablemos de enamoramientos. Son palabras muy fuertes, incluso duelen. “Te quiero” ¡Já! Pero eso no es novedad, cielo. Hoy todos te dicen eso, todos te quieren, todos te adoran. Mentira. Eso no se dice, se demuestra.

El problema es que yo no puedo. Ella no me ha contestado todavía, y eso sólo puede traer malas noticias, que aunque por esperadas, duelen igual. Y sí, como siempre yo tengo que hacer el ridículo, no puedo vivir sin dejarme en evidencia una y otra vez, así que aquí me tengo, cayéndome del sueño y sin embargo muy despierta cada vez que me acuerdo… Ella estará ahora tan tranquila durmiendo en casa, sólo de pensarlo no puedo evitarlo: sonrío. Odio esa sonrisa tonta, boba, estúpida que me aparece en la cara. Es más falsa que un billete de 15 euros. ¿Por qué? Porque no tiene motivo.

Mañana te veo. Y sí, te quiero.

Pero no hay motivos para preocuparse. No.
Sí, es una pena. Pues oye, ¿qué le vamos a hacer? Nunca se me da la oportunidad de ponerme a prueba, pero por estadística pura y dura es algo con lo que nací predeterminada. Si tuviese una bonita, sincera y sexualmente activa relación amorosa, ya no podría escribir. Soy bohemia deprimente, tengo que tener una vida de mierda si no quiero poner en duda la autoridad del destino. Es lo que toca. Es el precio a pagar por llevar tinta en la sangre.

(Y sí, este post va de mártir. ¿Qué pasa? ¡Yo también tengo derecho!)

Esperan-zas

El teléfono suena.

- ¡Alicia, baja!

Y Alicia baja, corriendo, no quiere hacerla esperar. Cuando llega, ahí está. Sonríe.

- Vengo a traerte esto.

Ah, vale.


Gilipollas INTEGRAL.

Libre


Había pocas cosas de las que estaba segura en aquel momento.

Sabía que estaba en mi pueblo, sabía que estaba en el baño de un bar prácticamente vacío (repito: estaba en mi pueblo), y sabía que aquel no era el lugar en el que se supone que debía estar. De fondo se oía Sweet Child O'Mine de Guns N' Roses, y hasta aquí llegaban las obviedades.

Habíamos estado mezclando todo tipo de bebidas, pero era una tontería echarle la culpa al alcohol, porque no estábamos borrachas. ¿Entonces? ¿Qué hacíamos ahí? El tiempo, el espacio y la razón habían perdido todo significado.
Ella cerró la puerta del baño con pestillo y me dijo:

"¿Preparada para que te atropelle una Harley?"

Yo respondí que sí.

Un rato más tarde, cuando su pintalabios había pasado de sus labios a los míos, me sentí extrañamente liberada. En aquel momento comprendí el peso de la situación: había sido la primera vez. Después de casi dos años de comeduras de cabeza, de noches sin dormir, de preguntas, dudas e inquietudes, veía factible mi bisexualidad... por el momento. 

Por fin sabía lo que era, y eso no me lo iba a quitar nadie.


Como esta mañana a las ocho todavía me duraba la euforia, le dije a mi mejor amiga que me siento atraída por ella.

Habemus Homofobia

Va a ser verdad eso de que la filosofía siempre nos incita a no hacer nada.

Cuanto más tiempo te paras a pensar las cosas, menos inviertes en actuar. ¿Y luego somos la generación incomunicada, que por muchos avances que haya no somos capaces de sentarnos con la persona que está al lado y mantener una conversación? ¿Y a quién echan la culpa? Pues si no es a unos, es a otros: a veces a los jóvenes, que se pasan el día drogados, alcoholizados y follando como locos; y si no, ya están los viejos, que no se muere ninguno, sólo por joder y que tengamos que pagarles los viajes a Salou; ¿que no es suficiente? No pasa nada, ya están los inmigrantes, que vienen a quitarte el trabajo, sin duda, causantes y culpables de la crisis; ¿quieres más? Ya vendrán los maricones a darte por culo…

El caso es buscar condenados en una ciudad sin ley.

Hemos llegado a un punto que la palabra responsabilidad suena a chino, y ya ni te digo qué es la tolerancia o los derechos humanos. Qué bonito queda cuando el Papa se da un paseo predicando paz y amor, mientras que sonríe a islamistas extremos que queman vivos a niños de 16 años por haber intentado quererse.


La gente sigue yendo de fiesta tan tranquila, y mientras tanto a los pies de mi casa siguen atentando contra las vidas ajenas. Dime a quién rajas la cara y te diré quién eres. Hoy tienes que vigilar hasta a quién le das dos besos. Si en el fondo es más simple que el mecanismo de una piruleta: ¿quieres vivir? Vale, pero la privacidad, incluso la más humilde, se queda en casa. El resto, entrada vetada.

“El perro se queda fuera, el homosexual también.”

Y todavía se atreven a pronunciar la palabra igualdad.
Que se vayan a Haití, así por lo menos hacen algo útil en un país al que nadie hacía caso hasta que Dios les castigó con un terremoto… por pecadores.




Resucitando

Lo sé, estoy absoluta y completamente desaparecida. Pero no voy a pedir perdón, simplemente no me dio la gana actualizar y punto, y si ahora lo estoy haciendo es porque me semiapetece. No quiero parecer borde... ¡sólo soy sincera!

Mi vida sigue sin mayor acontecimiento, entre otras cosas ya se ha abierto el plazo de solicitud de preinscripciones para las universidades, al menos aquí en Bilbao, y me parece que ya es hora de comenzar a mandar solicitudes a todas partes como una posesa.

En cuanto al resto, también sin novedad. Alicia sigue más soltera que la Celestina y sin atisbo de que la situación cambie. El día que lo haga, lo apuntarán en el calendario. O más bien, tacharán el día de Santa Alicia, mártir.

Espero que os hayáis ido pasando por mi otro blog (este de AQUÍ) para leer la magnífica historia que estamos escribiendo Kjell (o Edward, que tiene problemas esquizofrénicos) y yo. Si no lo habéis hecho, ¡¡MUY MAL!! Pasaos ahora mismísimo y no os lo perdáis, que está muy interesante y lleno de intriga.

Pues me temo que hasta aquí llega mi actualización, sé que en realidad son cuatro párrafos que no dicen nada, pero ya regresaré con ganas... algún día.

Hasta entonces, sed felices. (¡Y pasaos por el blog! jajaja)


Besos,
Alicia


PD: el dibujo está hecho por mí ;)

Emilie

Todavía la miraba con los mismos ojos que 365 días atrás.

A la vez, sentía aquella mirada de dos formas distintas, como una salvación y una perdición al mismo tiempo. Estaba completa y absolutamente segura de que nadie llegaría nunca a ver en sus ojos lo que ella había encontrado la primera vez que los vio.
 
Vio inseguridad, y vio miedo. Pero también se enamoró de ellos.



Para seguir leyendo, pásate por AQUÍ, y hazte seguidor ;)

¡Atención: historia a la vista!

Y no, no me refiero a la historia como asignatura del instintuto, me refiero a una historia contada única y exclusivamente para todos vosotros, los bloggeros.


¿No sabes de qué te hablo? No pasa nada, yo te lo explico.


Un buen amigo y yo hemos abierto un blog en el que iremos escribiendo una historia, un capítulo cada uno, sin consultarnos mutuamente. El primer capítulo ya está disponible para quien quiera leerlo, y desde aquí os animo a que paséis por allí, y si os gusta, os hagáis seguidores. Lo agradecería muchísimo.


"El silencio fue roto por el chirriante sonido del reloj digital, eso sólo podía indicar que eran las nueve en punto de la mañana. Se reincorporó para sentarse en la cama y tanteó el suelo en busca de las zapatillas, se levantó y tomó algo de ropa limpia, se dirigió a la puerta que abrió y le llevó al largo pasillo de paredes celestes, se encaminó al baño, donde se dio una rápida pero relajante ducha caliente..."




¿Quieres leer más? Entra en Searching for a dream.
Blog Widget by LinkWithin
 
Alicia en el País de las Desgracias | TNB